Jaime Prieto Amaya: “Profeta de los Pobres” (Por: Jaime Barba Rincón)

Jaime Prieto Amaya:  “Profeta de los Pobres”  (Por: Jaime Barba Rincón)Jaime Prieto Amaya nació el 27 de marzo de 1941 en Bogotá, sus padres fueron, Rogelio Prieto Esguerra, empleado administrativo de la Empresa de Teléfonos de Bogotá, y además fue comerciante en maderas y caolín y doña Aurora Bertica Amaya Otero.     Los abuelos paternos fueron Luis María Prieto y Adelaida Esguerra, maternos, bogotana pero con ancestros santandereanos, pues era hija de Juan Nepomuceno Amaya Sierra (Magistrado de la Corte Suprema de Justicia) y Dolores Otero de Amaya.     Jaime era el segundo entre seis hermanos, fue bautizado en la Iglesia de Santa Teresita de Bogotá el 31 de Julio del mismo año en que nació, fueron sus padrinos Rafael Ramírez y Florentina Otero.       Los primeros años de su niñez transcurrieron en una Casa-Finca en Mosquera (Cundinamarca).

 

Inició sus estudios de preescolar en el Colegio de San José de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada, y luego se trasladó a un colegio cerca de la casa de sus padres, donde terminó la primaria.     En la niñez mostró dotes de liderazgo, vivían sus padres en el Barrio Ricaurte de la capital, y allí participaba en el Circulo de los Benjamines, un grupo de niños, apoyado por los Padres Lazaristas o Vicentinos que tenían su Seminario o casa de Formación en el barrio mencionado, en la zona central de Bogotá, junto con el Templo Nuestra Señora de las Mercedes, vecino de su casa paterna. Hizo su Primera Comunión a los 8 años junto con sus hermanos Ernesto e Inés.

 

Entró al Seminario Menor Conciliar de Bogotá, y allí se graduó de Bachiller, e inmediatamente pasó al Seminario Mayor San José de Bogotá, allí realizó sus estudios de Filosofía y Teología.       Fue ordenado sacerdote el 14 de agosto de 1965 para la Diócesis de Facatativá (Cundinamarca), por Monseñor Raúl Zambrano Camader, con licencia debido a que no tenía los 25 años de edad que exige la norma canónica, Jaime Prieto celebró su primera misa el 15 de Agosto de 1965 en la Capilla San Antonio de la Urbanización El Diamante de Funza, cuyo altar mayor en piedra había sido donado por su padre.

 

Inmediatamente después de su ordenación fue enviado a estudiar a Roma, allí permaneció hasta obtener el Diplomado en Sociología Pastoral del Centro Internacional de Sociología de Roma (CISIC), y luego se trasladó a Paris donde logró el título de Licenciado en Ciencias Sociales del Instituto Católico de París, con Especialización en Sociología Religiosa, del mismo Instituto, y además tomó cursos en la Escuela Práctica de Altos Estudios de París.

 

Inicio del Episcopado

 

El 11 de noviembre de 1993, estando como Párroco de la Catedral de Facatativá, el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de Barrancabermeja, un día charlando dijo, “Cuando me ofrecieron que fuera obispo, no quise decir inmediatamente que sí aceptaba, manifesté que en ocho días les avisaría, porque ala, uno no puede dejar la impresión que se está muriendo de ganas de serlo”.

 

Su escogencia fue un verdadero acierto, por sus características personales y la problemática de la Diócesis a la que fue destinado;  recibió su ordenación episcopal el 11 de diciembre de 1993 en la Catedral de Facatativá y se posesionó como Obispo de Barrancabermeja el 15 de Diciembre del mismo año, 1993.

 

Cuando Jaime Prieto Amaya fue ordenado Obispo y se posesionó como pastor de la Diócesis de Barrancabermeja, en diciembre de 1993, en su escudo episcopal colocó el lema “Justicia y Paz”, como símbolo de lo que sería su ministerio, reflejaba el compromiso de la Evangelización desde la realidad social y la coherencia con lo que desde su presbiterado había proclamado.      La voz de Monseñor sonó con valentía para defender la vida, para pedir que a hombres y mujeres se les respetara la vida y se garantizara la posibilidad de vivir con dignidad en el territorio del Magdalena Medio.

 

Sombras y las luces en la región

 

La ciudad de Barrancabermeja no ha olvidado la noche trágica del 16 de mayo de 1998, cuando ocurrió la masacre por parte de los llamados paramilitares;  una hilera de fotos con los rostros de las víctimas, sobre 25 ataúdes de madera vacíos de los cadáveres de jóvenes que nunca volvieron y once cadáveres bajo el sol ardiente, en un multitudinario sepelio.

 

El Obispo de la ciudad, Jaime Prieto Amaya, con ese poder de convocatoria que tenía, logró poner a Barrancabermeja de pie de lucha, frente a la sede de la Unión Sindical Obrera, USO, la ciudad adolorida, intimidada, perpleja, pidió justicia, acompañaba a las familias de las víctimas que buscaban orientación del obispo.

 

En el año de 2001, durante la celebración del Viacrucis del Viernes Santo, en los barrios nororientales de la ciudad, zona azotada por la violencia guerrillera y paramilitar, donde ocurrió la masacre de 1998 por parte de los paramilitares, llegó  Monseñor Jaime Prieto con sacerdotes y feligreses, hasta un sitio llamado Pozo Siete con mala fama, porque allí eran arrojados los cadáveres de jóvenes y personas mayores asesinados por los paramilitares, eran más de cinco mil personas que marchaban.

 

En ese lugar de muerte, colocó una cruz gigante como de 12 metros de largo en la parte vertical y dijo retando al proyecto paramilitar:   “Vengo con mi gente y los desafío a que en cinco años, evaluemos con quien se queda la gente, si con el proyecto de ustedes, de la muerte, del exterminio, y de la exclusión, o si con el proyecto de la vida, de la esperanza y de la defensa de los derechos humanos que regenta la Diócesis de Barrancabermeja”.

 

Ese pronunciamiento tan valeroso del prelado se daba en un escenario de peligro y agresividad por parte de los paramilitares, algunos de ellos se encontraban camuflados entre la muchedumbre, era como una respuesta a los planteamientos de Carlos Castaño.

 

Nuevos horizontes para el Pastor

 

Permaneció en la Diócesis de Barrancabermeja hasta comienzos de febrero de 2009, el 1 de diciembre de 2008 fue nombrado como Obispo de Cúcuta, para despedirlo y agradecer su labor en la Diócesis de Barrancabermeja se celebró una Eucaristía en la Catedral La Inmaculada el día 2 de Febrero de 2009, con la asistencia del entonces  Gobernador de Santander Horacio Serpa Uribe, quien lo condecoró con la Orden José Antonio Galán, al igual que la Asamblea de Santander, con la orden Luis Carlos Galán Sarmiento.

 

El 7 de febrero de 2009 se posesionó como Obispo de la Diócesis de San José de Cúcuta. Allí duró cerca de año y medio.

 

Al igual que en la región del Magdalena Medio, se ganó el aprecio de las gentes que lo veían como un padre amoroso.       Reiteró su alegría por esta nueva misión y expresaba sobre esta noticia lo siguiente:    “Me encomendó el Papa la tarea de apacentar la Iglesia de Cúcuta y lo hago con todo cariño y con todo afecto. Siempre he sido amigo del cambio, y se desapegarme, claro, con la tristeza y ese sabor agridulce que trae el despegarse de 15 años de pastoreo en la Diócesis de Barrancabermeja”.

 

En el mes de julio de 2010 fue internado en el Hospital San Ignacio de Loyola de la Universidad Javeriana, donde lo intervinieron quirúrgicamente por una dolencia en el colon.   Luego le sobrevino una peritonitis que agravó su salud.    Desde entonces se temió el desenlace fatal.

 

A los 69 años, Monseñor Prieto Amaya, considerado uno de los más destacados y respetados jerarcas de la Iglesia Católica colombiana, falleció a las 10:00 de la noche del miércoles 25 de agosto de 2010, en la Clínica Colombia de Colsánitas, donde había sido internado días antes.

 

Luego se celebró una Eucaristía presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, Monseñor Rubén Salazar Gómez, y concelebrada por el señor Nuncio Apostólico Aldo Cavalli, algunos obispos, el presbiterio de esa Iglesia Particular y sacerdotes de la Diócesis de Barrancabermeja.

 

Sus restos reposan en una bóveda de la capilla de San José (Catedral San José de Cúcuta), junto a los de los obispos Luís Pérez Hernández y Pablo Correa León.

 

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BARRANCABERMEJA VIRTUAL informa que este texto hace parte de un libro inédito escrito por Jaime Barba Rincón, Pbro. Vicario Judicial Diócesis de Barrancabermeja.

 

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