El falso centro: la máscara más peligrosa de la derecha neoliberal en Colombia

No hay nada más peligroso en Colombia que un político neoliberal de derecha disfrazado electoralmente como “centro político”.

No hay nada más peligroso en Colombia que un político neoliberal de derecha disfrazado electoralmente como “centro político”.

Durante años, una parte influyente de los medios de comunicación colombianos ha intentado construir alrededor de Sergio Fajardo la imagen de un político excepcional, casi ajeno a las miserias de la política tradicional.

Un grupo de analistas políticos y jurídicos encendió el debate electoral en Santander al advertir, con base en fallos del Consejo de Estado, sobre la presunta inminente inhabilidad del aspirante a la Cámara de Representantes por el partido Cambio Radical, el barranqueño Erwin Jiménez Becerra.

La encuesta de intención de voto realizada por GAD3 para RCN y divulgada el 18 de enero presenta serios problemas metodológicos que ponen en duda su capacidad para representar de manera adecuada la opinión del electorado colombiano.

Luego de la columna de Ana Bejarano en Cambio, en la que recordó el papel de Abelardo de la Espriella como abogado defensor de DMG, las reacciones no se hicieron esperar.

Hay que decirlo sin titubeos: nadie que se considere liberal y miembro del Partido Liberal Colombiano puede actuar con sinceridad y coherencia si vota por alguien como Horacio José Serpa, cuya trayectoria política terminó resumida en una fotografía “muy especial para Serpa” junto al actual Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, figura ultraconservadora y referente del Tea Party.

Es increíble el afán —o más bien el desespero— de ciertos sectores de la derecha neoliberal por demostrar, a toda costa, que aumentar el salario mínimo es dañino para la economía y para la gente trabajadora.

A lo largo de las últimas décadas, los políticos neoliberales han demostrado ser una amenaza real para la mayoría de la población, especialmente en ciudades profundamente desiguales como Bogotá.

La reciente fusión de las emisoras informativas de Caracol Radio recuerda inevitablemente lo que ya había ocurrido con RCN Radio: una reestructuración presentada como modernización, pero que en el fondo revela el fracaso informativo de dos medios que durante décadas fueron referentes de la radio en Colombia.