
Luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) le impidiera a Iván Cepeda participar en la consulta del ocho de marzo, el escenario político colombiano entró en una zona de turbulencia profunda.
Un golpe letal a la democracia
Para amplios sectores, la decisión no solo excluyó a un precandidato, sino que representó un golpe letal a la democracia, sustentado en interpretaciones de la ley consideradas delirantes y abiertamente contrarias al espíritu del derecho constitucional, cuyo fin esencial es promover la participación política y no restringirla.
Desde entonces, el debate quedó planteado entre quienes defienden una consulta sin Cepeda y quienes consideran que esa exclusión desnaturaliza por completo el ejercicio democrático.
El primero en pronunciarse fue el propio senador Iván Cepeda
Cepeda de manera tajante dejó claro que mantiene intacta su aspiración presidencial. Anunció que no participará en la consulta y que seguirá su camino hacia la primera vuelta, donde —según afirmó— espera ganar la presidencia en primera vuelta.
Su postura, lejos de cerrar la discusión, la profundizó y trasladó el debate a la opinión pública y, especialmente, a las redes sociales.
Una teoría que sacudió a los defensores de una consulta
Allí, el influencer político Uldarico Chilito expuso en X una teoría que sacudió a los defensores de una consulta del progresismo sin Cepeda. Según su análisis, la ley es clara en un punto clave: después de una consulta no se pueden unir candidaturas.
En ese sentido, plantea escenarios imposibles bajo el marco legal vigente: ni Paloma Valencia podría unirse a Abelardo, ni Roy Barreras a Iván Cepeda, ni Claudia López a Fajardo.
Para Uldarico, este detalle revela la verdadera importancia del debate, pues una consulta sin Cepeda no solo lo excluye, sino que fragmenta de forma irreversible al Frente Amplio, aumentando las posibilidades de que Iván Cepeda gane en primera vuelta si no hay consulta.
CNE cambia las reglas de juego en medio del juego
La analista política Esther Castro, conocida en X como @BioSaura, sostiene que no existe en la ley una prohibición clara y expresa que impida participar primero en una consulta partidista y luego en una interpartidista.
A su juicio, lo que hizo el CNE fue forzar una interpretación, llenar vacíos normativos a su conveniencia y aplicar criterios que no estaban definidos con anterioridad.
Para Castro, cambiar las reglas sobre la marcha no solo afecta a un candidato, sino que rompe la seguridad jurídica y debilita la democracia. Por ello, considera que los magistrados que votaron esta exclusión deben responder ante los órganos de control y que la decisión debe ser revisada judicialmente, pues no se trata de simpatías políticas, sino de legalidad y respeto por el Estado de derecho.
El papel histórico de Roy Barreras
El analista de redes Danilo Palacios (@DaniloPalaciosP) introduce otra capa al debate al recordar el papel histórico de Roy Barreras. Reconoce que fue clave para la victoria de Gustavo Petro, al articular alianzas entre la izquierda y sectores del liberalismo tradicional disidente.
Esa misma alianza, recuerda, fue la base del Acuerdo de Paz de 2016, con Santos, Cepeda y Roy trabajando juntos. Desde esa lectura histórica, Palacios sostiene que la alianza debe continuar para derrotar al uribismo, pero subraya que el corazón programático y la base social del proyecto están en la izquierda, hoy representada por Iván Cepeda.
¿Qué dice Roy Barreras?
Por su parte, Roy Barreras —quien aspira a participar y ganar la controvertida consulta sin Cepeda— responde con posiciones que muchos consideran contradictorias. Mientras habla de una supuesta unidad del progresismo después de la consulta sin Cepeda, publica lo siguiente: “El progresismo colombiano no puede reducirse a una sola voz ni a una sola corriente. Su riqueza histórica —desde López Pumarejo hasta Gaitán— demuestra que el cambio real siempre ha sido plural.”
Que Roy les explique
Analistas consideran que sería saludable para los electores del Pacto Histórico que Roy explicara cómo es posible hablar de unidad mientras sostiene que es necesario continuar con el proceso de consulta e incluir nuevos protagonistas para “fortalecerla”, lo que en la práctica podría fragmentar aún más el proceso.
Este argumento ha sido defendido por algunos sectores progresistas, pero solo antes de la salida de Cepeda.




