
Luego de que José Obdulio Gaviria compartiera en su perfil de X una columna firmada por el colectivo Los Irreverentes, se reavivó una de las controversias más profundas al interior del Centro Democrático.
El texto difundido sostiene que María Fernanda Cabal, durante el más reciente proceso interno del partido, habría actuado para obstaculizar a otros aspirantes, en especial a Miguel Uribe Londoño, desde el momento en que este manifestó su intención de ser precandidato.
Según esa versión, no se trató de una confrontación de ideas ni de una disputa programática, sino de una dinámica de bloqueo político orientada a neutralizar competidores y preservar protagonismos personales.
Una conducta “obstructiva y corrosiva”
La columna describe una conducta “obstructiva y corrosiva”, una caracterización que, más allá de compartirla o no, da cuenta del nivel de tensión que atraviesa la colectividad.
En ese contexto, volvió a circular un testimonio especialmente sensible: el de la viuda de Miguel Uribe Turbay, quien afirmó públicamente que habría sido amenazada por Cabal durante las exequias de su esposo.
Se trata de una acusación grave que, de acuerdo con quienes la citan, no debería reducirse a un rumor de pasillo, sino entenderse como un cuestionamiento al talante ético de los liderazgos políticos cuando el dolor humano exige contención y respeto.
Cabal ha rechazado señalamientos en su contra en otras ocasiones, pero el episodio continúa siendo usado como símbolo del deterioro interno.
La reacción no se hizo esperar.
Seguidores de María Fernanda Cabal difundieron un video en el que denuncian una supuesta persecución política sostenida contra ella por parte de figuras del mismo partido, entre las que mencionan a José Obdulio Gaviria.
En ese material audiovisual se afirma que no se trata de burlas aisladas ni de opiniones ingenuas, sino de una estrategia deliberada para silenciarla y apartarla del camino.
El tono del video es marcadamente confrontacional
Se cuestiona el pasado político de Gaviria y se le atribuye una forma de actuar basada en la intriga y la conspiración, lenguaje que evidencia el grado de radicalización del debate interno.
El mismo video sugiere que, lejos de haber sido “eliminada” políticamente, Cabal podría regresar con mayor independencia y fuerza, una hipótesis que algunos analistas consideran improbable, pero que sirve como narrativa movilizadora para su base de apoyo.
La confrontación no solo es personal, sino simbólica: se presenta como una lucha entre viejas élites partidistas y una dirigencia que dice encarnar una ruptura.
Cumpleaños 40 de Miguel Uribe Turbay
La coyuntura adquiere un cariz aún más delicado al coincidir con la conmemoración del cumpleaños número 40 de Miguel Uribe, dirigente del mismo partido asesinado en circunstancias que siguen siendo objeto de investigación y debate público.
En este marco, miembros de la familia de Cabal —ya fuera del Centro Democrático— han sembrado dudas sobre los móviles del crimen, sugiriendo silencios y complicidades, y cuestionando el uso político del hecho para atacar al gobierno de Gustavo Petro, al que eximen de responsabilidad.
Crisis de credibilidad, ética y confianza
Así las cosas, el Centro Democrático enfrenta una crisis de credibilidad, ética y confianza que trasciende los nombres propios.
Para diversos analistas independientes, la acumulación de disputas, acusaciones y relatos cruzados profundiza el desprestigio del grupo y podría traducirse en un castigo electoral.
En un escenario de creciente escepticismo ciudadano, la incapacidad de resolver diferencias con transparencia y humanidad amenaza con alejar a amplios sectores del electorado y dejar en evidencia las fracturas de una fuerza política que alguna vez se presentó como bloque monolítico.





