Inicio Noticias Politica Servilismo, antipatria y negación de la soberanía popular

Servilismo, antipatria y negación de la soberanía popular

Hoy más que nunca, la ciudadanía está llamada a votar de manera responsable y consciente. Negarles, a través del voto popular, la posibilidad de seguir gobernando es un acto de defensa democrática.

Las derechas latinoamericanas comparten una característica esencial que atraviesa décadas de historia: un profundo servilismo a los intereses norteamericanos, acompañado de un marcado desprecio por sus propios pueblos y una devoción incuestionable por el dólar. 

Esta conducta no es accidental ni coyuntural

Responde a la naturaleza de las oligarquías regionales que han construido sus fortunas sobre la corrupción, el rentismo y la apropiación privada de los recursos públicos. 

Son élites que jamás concibieron el desarrollo nacional como un proyecto colectivo, sino como una oportunidad para profundizar privilegios heredados.

A lo largo del tiempo, los referentes de derecha no solo han defendido de manera abierta los intereses extranjeros, sino que también han impulsado y respaldado activamente procesos golpistas, desestabilizaciones institucionales e incluso han solicitado invasiones contra sus propios países. 

Se trata de un libreto conocido

Cambian los nombres y los contextos, pero los objetivos permanecen intactos. Debilitar la soberanía, someter la política nacional a intereses externos y conservar el control de las rentas estratégicas.

En días recientes, esta lógica volvió a quedar en evidencia con las declaraciones de un grupo de congresistas y precandidatos presidenciales de derecha que, en entrevistas concedidas a medios tradicionales, solicitaron abiertamente que el ejército de Estados Unidos opere en suelo colombiano. 

Bajo el pretexto de combatir el crimen organizado, estos actores políticos normalizan la idea de una intervención militar extranjera, ignorando deliberadamente la historia de violencia, dependencia y subordinación que tales intervenciones han dejado.

Los problemas de los colombianos deben ser resueltos por colombianos

La gravedad del asunto fue tal que ameritó una demanda del Ministerio de Justicia colombiano ante la Corte Suprema de Justicia, así como un pronunciamiento claro del Gobierno nacional, exhortando a que los problemas de los colombianos deben ser resueltos por los propios colombianos. 

Este llamado no es un gesto retórico, sino una defensa básica de la soberanía y la dignidad nacional frente a quienes están dispuestos a hipotecarlas por conveniencia política.

Lo que resulta aún más alarmante es el cinismo de estos verdaderos traidores a la patria. 

Mientras claman por una intervención extranjera, sus entornos familiares, políticos y financieros han mantenido históricas relaciones con los grupos de poder que controlan el narcotráfico, la violencia y la corrupción en el país. 

Son los mismos que se benefician del caos que dicen combatir y que han hecho del Estado un botín al servicio de intereses privados.

Hoy más que nunca, la ciudadanía está llamada a votar de manera responsable y consciente. 

Negarles, a través del voto popular, la posibilidad de seguir gobernando es un acto de defensa democrática. Estos sectores no buscan el bienestar colectivo ni el futuro del país; solo aspiran a perpetuar los privilegios que han usufructuado mediante el control de las rentas públicas: la salud, la educación, las vías, las pensiones y los tributos que paga el pueblo. 

Defender la soberanía y la justicia social empieza en las urnas.


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